jueves, 16 de agosto de 2012

El último interrogatorio de Brenda Leigh

Nota: Spoilers del final de The Closer.

Como ya se veía venir en cuanto anunciaron Major Crimes, el final de The Closer no es un final de serie como tal, pues lo único que han hecho ha sido despedir a Brenda Leigh Johnson y dejar en suspenso un par de tramas que se desarrollarán en el spin off. Ya hablaremos más adelante (de momento, ha emitido un único episodio) de Major Crimes, porque ahora es momento de comentar cómo se despidió Brenda de la televisión.

Y se despidió por todo lo alto, como merecía. A estas alturas era obvio que el personaje se enfrentaría a su némesis, Phillip Stroh (y no podía ser de otra manera). Lo que no era tan evidente era lo mal que lo iba a pasar Brenda para meter entre rejas al criminal que tantos años llevaba persiguiendo. En vez de conseguir una declaración en el interrogatorio, como acostumbra, Brenda tuvo que tomar “medidas desesperadas” que hasta la han obligado a cambiar de trabajo, uniéndose The Closer al “club de los ascensores” en el que ya están The Good Wife, Drive y Anatomía de Grey.

Y mejor, porque ya se iba mereciendo un respiro. El último año ha sido especialmente duro para Brenda, que ha tenido que hacer frente a una denuncia, una demanda colectiva, la enfermedad de su padre, la muerte de su madre, el estrés de saber que hay un topo en la división y la constante presencia de Sharon Raydor para asegurarse de que cumplía las reglas a rajatabla. Y la subjefa Johnson, acostumbrada como estaba a que el fin justificara los medios, a encarcelar a todo aquél que hubiese cometido un asesinato y a pasar por encima de la ley si era necesario, se ha encontrado al límite en la séptima temporada.

El hecho de que se cuestionase su forma de trabajar desde los juzgados fue además una forma honesta por parte de la serie de reconocer que la división de Grandes Crímenes de la policía de Los Ángeles trabajaba de manera muy poco ortodoxa y que en la realidad las cosas son muy distintas. The Closer se ha puesto en tela de juicio a sí misma antes de convertirse en otra cosa (porque ya nos han dejado claro que los interrogatorios no van a ser la clave de Major Crimes), y ha martirizado a Brenda, que nunca tuvo claro si hizo bien dejando bajar a Turell Baylor de aquel coche.

Y aunque sí que esta recta final se ha vuelto muy efectista, con una Brenda más desquiciada de lo habitual y un uso de la música y el montaje que tendía a dramatizar los diálogos, me ha dejado realmente satisfecho. Se ha profundizado en el personaje principal y en todos los aspectos de su vida mostrando que no quedaba otra para ella que abandonar la policía. Si no hubiese sido por su negligencia (luego vimos que podría haber vuelto si hubiese querido), seguramente habría dimitido voluntariamente.

Y esa escena final, con el bolso gigante lleno de dulces que el equipo regala a la subjefa y esos guiños al piloto, nos hace pensar en la evolución de la relación entre Brenda y éstos, que al principio la repudiaban y han acabado convirtiéndose en fieles compañeros. Una despedida emotiva y cargada de significado para un personaje que esperemos que al menos se deje caer de vez en cuando por Major Crimes en forma de cameos. Porque Brenda Leigh Johnson, con su sombrero y su bolso descomunales, su cajón lleno de caramelos, su acento sureño, su torpeza, su amabilidad sobreactuada y su astucia deja un hueco en la televisión que va a ser difícil de llenar.

1 comentario:

martinyfelix dijo...

Ha sido un final a la altura, sin grandes artificios porque así es como es la vida. A mí eso de encontrarse el bolso lleno de chocolates fue lo que más me gusto. ¿Quién les iba a decir a la pandilla que iban a echarla de menos cuando llegó?

Que por cierto, con la Raydor se está repitiendo el patrón que hizo Brenda. El spin-off es prácticamente igual, y aunque sin Brenda no es lo mismo, debo decir que mantiene el listón bastante bien. Deseando estoy de ver como continua la temporada.